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Pedraza, el campeón que es ejemplo para los militares heridos

Fuente, El Tiempo.com

14 de septiembre de 2013

Hombres apoyados en muletas, haciendo rodar su silla de ruedas o con ayuda de bastones, van y vienen. Todos andan por la vía principal del Batallón de Sanidad del Ejército, en el sector de Puente Aranda de Bogotá, el lugar por donde han pasado la mayoría de los más de 11.000 uniformados que en los últimos cinco años han resultado heridos por la intensidad de la guerra.
Pedraza, el campeón que es ejemplo para los militares heridos El Tiempo Archivo Particular
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En medio del olor rancio a cigarrillo de uno de los pabellones, el sargento Francisco Pedraza se abre paso. Los brazos gruesos, la espalda ancha como un campeón de natación, las manos gruesas, fuertes. Pese a que va a un gimnasio, este militar, de 35 años, no lleva afán por entrenar, sino porque sus compañeros lo están esperando para una charla que puede salvarles la vida.

Un día decidí que no me iba a morir, que tenía que salir adelante, dice el sargento, mientras empuja la silla de ruedas. Y añade: Aquí en este batallón están todas las tragedias: los sobrevivientes de las minas, de las balas, de las explosiones, de los ataques. De los que tienen que bregar por una cita médica, de quienes creen que no van salir de esto. Yo les digo que sí se puede.

En esa reunión que lo espera, Pedraza insistirá que aun sin piernas se puede bucear en las profundidades del mar Caribe; ser campeón en Estados Unidos entre más de 6.000 deportistas de una carrera donde la meta se cruza después de pedalear tres horas con las manos; cantar victoria jugando voleibol sentado, ser profesor de inglés y en medio todo ese esfuerzo, hacer una hazaña más: enfrentar un divorcio y criar hijos, tres mellizos que lo esperan en la casa.

Mientras llega esa charla, el sargento relata el instante en que su vida cambió: Fue el 2 de septiembre de 2004. Estaba haciendo un registro de área en los alrededores de La Unión Peneya (Caquetá), para evacuar a dos soldados que habían resultado heridos en combate. Pisé algo, vino la explosión y no pude ponerme en pie. Vi que la pierna izquierda no estaba y la derecha estaba fracturada.
Hoy las dos no están. Por riesgo a una infección, fueron amputadas. Ya en el gimnasio, donde militares que saben lo que es tener ese drama, alzan pesas o pedalean bicicletas estáticas, Pedraza explica que sin ánimo no es posible combatir los traumas que deja el caer en una mina antipersonal.

Tres meses después de perder las piernas, este suboficial entró a Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Militares. En enero de 2005 fue tercero en Miami (Florida) en la carrera de Hand Cycle (bicicleta de mano), modalidad en la que ha sido campeón en el país de los 100, 200, 300 y 400 metros. Un año después se graduó como buzo en Santa Marta y en 2009 el gobierno de Estados Unidos lo certificó como instructor de inglés del Defense Language Institute San Antonio, Texas.
¿Cómo lo hice? Las limitaciones están en la mente y no en el cuerpo y no hay cosas imposibles sino seres incapaces, responde.

En el gimnasio todos guardan silencio. Le ponen atención, pero sueltan la carcajada cuando Pedraza les empieza diciendo que si tienen alguna duda de lo que les dice en inglés le escriban a su correo electrónico: mochofrank@hotmail.com.

Un día yo fui a la selva a presentarle el programa a un sargento que había perdido la pierna. Pero el hombre no me escuchó sino que me insultó. Me dijo que quién era yo, que estaba completica, para darle consejo. Llamé a Pedraza para que hablara con él, cuenta Gladys Sanmiguel, directora de la Corporación Matamoros, la mujer que busca ayudas para el tratamiento de estas personas y que recorre el país junto con Pedraza.
Así, el sargento comparte su labor como profesor de inglés de la U. Javeriana con las visitas a las Sanidades del Ejército en el país. Creo que mi ejemplo los hace reaccionar y luchar por la vida, que gracias a Dios tienen, cuenta.

El reto es que todos puedan estudiar

Gladys Sanmiguel, directora de la Corporación Matamoros, que al año hace cuatro eventos para conseguir fondos que impulsen los proyectos para la recuperación de los militares heridos en combate, asegura que el gran reto que tienen el Gobierno y este tipo de organizaciones es lograr que los soldados y suboficiales tengan acceso a la educación.
Muchos ni siquiera han terminado la primaria, por eso es más difícil que tengan una opción cuando están en condición de discapacidad, dice Sanmiguel. En los últimos 5 años, 13.886 uniformados han sido capacitados por la Corporación Matamoros. 422 más han encontrado un trabajo y 65.752 han sido atendidos en los hogares de paso.
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