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Eln está herido en Antioquia
- Su pie de fuerza no superaría los 250 hombres, dicen fuentes militares.

- Solo este año murieron dos jefes importantes. Uno de ellos "Timoleón.

- Los últimos meses han sido de reveses militares para esta guerrilla.
Solo dos guerrilleros acompañaban al jefe del frente Carlos Alirio Buitrago del Eln, alias "Timoleón", abatido el pasado 25 de enero por el Ejército. Estaban mal equipados y casi sin alimentos.

Darío de Jesús Calle Correa, como se llamaba en realidad, era comandante del frente Carlos Alirio Buitrago, otrora uno de los más activos del grupo subversivo y que llegó a tener en territorio antioqueño unos 400 guerrilleros.

Entre mediados de los años noventa y hasta 2003, una orden de paro armado de "Timoleón" paralizaba la región del Oriente antioqueño, cerraba su comercio y detenía el transporte. También fue este frente el que convirtió la autopista Medellín-Bogotá es una de las más peligrosas del país, donde la guerrilla realizaba a su antojo retenes, quemaban vehículos y secuestraba, lo que obligó a su cierre.

Pero la muerte de "Timoleón" se suma a una seguidilla de reveses militares que, según el Ejército y analistas del conflicto, debilitaron al Eln en los últimos años, en especial en Antioquia, una de las regiones históricas para el grupo insurgente. Y desde octubre del año pasado, los golpes sufridos por el grupo en este departamento dan pie para que los mandos militares consideren que el grupo guerrillero está al borde de la extinción en la región.

Basan su argumento en las cifras de muertos, capturas, deserciones, reducción de recursos logísticos, redes de apoyo, finanzas y la pérdida de zonas que dominaban en el pasado.

En estos cuatro meses y medio, han muerto en combates una veintena de subversivos, además de unas 15 capturas, cerca de 25 deserciones y la incautación de caletas con armas. Y solo en lo que va del presente año, en menos de 25 días murieron dos mandos de importancia: alias "Timoleón" y "Silvio", ambos del frente Bernardo López Arroyave.

Diezmado en el Oriente
Según el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla León, con estos golpes "el Eln queda acéfalo de mando en Antioquia, sin capacidad de confrontación militar, con alta desmoralización interna y con su proyecto de reclutamiento para recuperarse neutralizado".

Los informes de inteligencia militar señalan que el debilitamiento de este grupo guerrillero en Antioquia se refleja en su incapacidad de "confrontación militar".

Y para ello ponen de ejemplo el caso del hoy desaparecido frente Carlos Alirio Buitrago de alias Timoleón", quien había regresado a Antioquia a mediados de 2007 desde Tolima, junto a 10 guerrilleros, con la misión de reactivarlo, a partir del diezmado frente Bernardo López Arroyave.

Éste opera en la misa zona y a mediados de enero de este año tenía unos 40 hombres, refugiados en las montañas del municipio de Santo Domingo.

"Este frente (Carlos Alirio Buitrago) empezó a debilitarse luego de la operación Marcial en el Oriente antioqueño en 2003, que fue sostenida. Antes el Ejército iba a una zona determinada y salía, pero la nueva estrategia era mantener la ofensiva hasta diezmarlos", explicó un oficial de inteligencia de la IV Brigada.

Y agregó la fuente que con la operación Orión en la comuna 13, "se eliminó su red de apoyo y de abastecimiento que eran las milicias urbanas".

De acuerdo con el Ejército, del Bernardo López Arroyave, solo queda un reducto de máximo 10 subversivos, "con escasos alimentos e intendencia (vestido y munición)".

Habitantes y autoridades de la zona indican que sobreviven de extorsionar a campesinos.

A este debilitamiento se atribuye la reducción de los ataques a la infraestructura energética en el Oriente, los secuestros y retenes que en el pasado fueron una práctica constante del Eln en la región.

Sin mandos ni apoyo
A todo lo anterior se suma que tras la muerte de sus comandantes, con entre 15 y 20 años de experiencia en la lucha guerrillera, "los nuevos jefes no tienen la misma capacidad militar ni liderazgo", indicó una fuente de inteligencia militar.

También han perdido "mucha parte de sus redes de milicias en los municipios y apoyo de la comunidad que ya no respalda su lucha armada", agregó.

Sin embargo, advirtió el coronel Juan Pablo Rodríguez Barragán, comandante de la IV Brigada, "aunque no pueden enfrentar al Ejército, sí pueden hacer terrorismo, como lo hicieron en noviembre del año pasado, cuando quemaron dos buses entre Concepción y Alejandría o cuando secuestraron a un ciudadano turco".

La otra zona de presencia del Eln en Antioquia son las regiones del Nordeste y el Bajo Cauca. Allí, aseguran fuentes de la Séptima División, el Eln estaría dedicado a cobrar "gramaje" a los cultivadores de hoja de coca para conseguir recursos para las diezmadas arcas de la Dirección Nacional. "Allí han evitado la confrontación militar -según una fuente de la División- y han hecho un pacto con el frente 36 de las Farc que es el grupo dominante para que los deje operar".

Pero además de la ofensiva de la Fuerza Pública, el acoso de los grupos de autodefensas también contribuyó para el debilitamiento.

Los jefes del grupo niegan tal grado de debilidad. Mientras, analistas y conocedores del grupo y su dirección coinciden en que "está muy debilitado y golpeado militarmente", pero no se atreven a hablar de una extinción del grupo insurgente alzado en armas desde 1965.

Tres jefes menos en lo que va de este año
El primer revés militar del Eln este año fue la captura, el pasado 7 de enero, de Carlos Marín Guarín, alias “Pablito”, considerado por las autoridades como el jefe militar y cuarto en la línea de mando del grupo guerrillero.

Fue arrestado por el Ejército en Bogotá. El jefe insurgente se encontraba en la capital para coordinar la reorganización de los frentes militares. Tenía bajo su mando tres de los siete frentes de la organización (oriental, occidental y central). Según el Ejército, Marín Guarín era el equivalente al “Mono Jojoy” en las Farc.

“Pablito’ coordinaba en la capital colombiana la reorganización de los frentes del grupo guerrillero. Era uno de los más duros opositores a la negociación de un acuerdo de paz que el Eln viene buscando con el Gobierno.

Darío de Jesús Calle Correa, alias “Timoleón” era uno de los guerrilleros más antiguos, más experimentados en combate y de mayor influencia dentro del Eln. Hacía parte del estado mayor y era uno de los aspirantes a la dirección nacional, tras la captura de Carlos Marín Guarín, alias “Pablito”.

Veinte años de militancia en los que pasó de guerrillero raso a explosivista, instructor de guerrilleros y jefe de frente lo hacían uno de los combatientes más experimentados. Fue uno de los fundadores del frente Carlos Alirio Buitrago, el mismo que sembró el terror en el Oriente antioqueño y la autopista Medellín-Bogotá. Alias “Timoleón” era considerado uno de los jefes más radicales y de mayor peso dentro de la estructura elena, de allí que fuera el autor en una época de los comunicador del grupo guerrillero.

En el momento de su muerte, el pasado primero de febrero en combates con el Ejército en la vereda Monteloro de Barbosa, Alias “Silvio” era el segundo jefe del frente Bernardo López Arroyave del Eln y comandaba el último reducto de esta estructura, conformada por unos quince guerrilleros. Por la difícil situación financiera y escaso número de combatientes, su misión era extorsionar y recolectar finanzas para el Eln, al igual que la ejecución de retenes ilegales con quemas de vehículos de servicio público para lograr recursos económicos para el grupo armado al margen de la ley.

Dada su posición dentro del grupo, hacia parte del estado mayor regional del frente de guerra central del Eln y era hombre de confianza de “Timoleón”.

La opinión
Álvaro Jiménez Millán, garante del proceso con el Eln.
“Es incuestionable que el Eln ha sido muy golpeado en todo el país. Hoy su capacidad de confrontación militar está totalmente disminuida y a esto se suma su debilitamiento político, porque es una guerrilla que no ha sido capaz de ponerse en sintonía con los nuevos tiempos y entonces se volvieron marginales y sordas a los reclamos nacionales y la comunidad internacional.

Eso se aprecia en su silencio frente a las exigencias para que acaben con la práctica del secuestro, las minas antipersonal, el terrorismo. Los máximos comandantes no reconocen que están muy mal, o muy poco, pero sí se ven preocupados. Otro problema es que el proceso de negociación se estancó y hoy ni el Gobierno ni Eln han dicho nada sobre que sigue”.

Jaime Bernal Cuéllar, garante de la sociedad civil ante el Eln.
“Cuando uno habla con ellos (jefes del Eln) niegan que estén tan debilitados y que esa sea la razón para sentarse a dialogar (...) también argumentan que aún tienen posicionamiento territorial en algunas zonas, pero es incuestionable que han sido muy golpeados en la parte militar y Antioquia es un buen ejemplo.

Sin embargo, yo creo que no se puede hablar de desaparición, eso sería un error minimizarlos.

Aunque no lo dicen públicamente, lo que uno sí ve es que los máximos jefes están conscientes de que por la vía de las armas les será imposible derrotar al Estado y unas Fuerzas Militares fortalecidas y llegar al poder, pero estarían buscando en este momento ganar espacios políticos en una eventual negociación de paz”.



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